YWA24P

Por si lo necesitáis, aquí podéis leer el: Capítulo 1

Dedicado a:

-Maby la Triste (de facebook)

-Alice Estrella

-Cristina Calahorro

Carla part.2

Se encontraron en la Biblioteca, dispuestos a conocer si el caso de la hermana de Carla, Nina, había tenido lugar en otros lugares. Julio, estaba mentalizado en que no era ni el momento ni el lugar de estar pensado en los asuntos del corazón, por lo que intentaba centrarse y no pensar tanto en los exquisitos labios de fresa que deseaba besar.

-Necesito ver los archivos informatizados por favor.

-Por supuesto. Tenga la llave. Si necesita algo solo tiene que decirlo.

Los dos jóvenes entraron. Para Carla, que había sido demasiado fácil, aunque lo agradecía. El día anterior había tenido una fuerte discusión con sus padres estaban decididos a no perderla y querían que entrara en un convento, pero ella tenía otros planes. Además, no la llamaba la vida religiosa.

Aún así, estaba decidida a hacerles ver que Nina no se había ido por propia voluntad, y que no era la única. Podía sentir que estaba viva, en contra de su voluntad en algún lugar.

-¿Por dónde quieres que comience? -Julio ocupó una de los monitores frente a Carla. Había visto hacerlo en muchas películas, pero estar en esa situación era distinto.

-Busca casos de secuestros no resueltos por la comarca. Remóntate a unos 10 años. Yo buscaré en personas desaparecidas, me aseguraré que mis padres denunciaron la desaparición de mi hermana y buscaré desde hace cinco años hasta hoy. Por cierto, ¿recuerdas cómo era mi hermana?

-Claro que la recuerdo ¿cómo olvidadla? Las dos sois iguales, solo que tú tienes el cabello corto y ella largo, pero ambas sois morenas, con hermosos ojos grises, altas, esbeltas… -iba a decir con grandes e insinuantes pechos, pero guardó silencio, así como tampoco dijo nada de sus caderas, pues le parecía muy mal hablar de ello en esas circunstancias.

Mientras ellos investigaban, en un hogar cercano, un hombre bajaba al sótano. Su cuerpo menudo no hacía presagiar de lo que era capaz.

Allí, en jaulas de fieras, varias adolescentes se encontraban encerradas. No podían escapar, lo impedían dos candados, los tobillos y las manos atados…las jóvenes, amordazadas, permanecían en silencio y sumisas. Sin ducharse, con las ropas hechas jirones y los rostros marcados por los golpes.

En cuanto bajó, las jóvenes comenzaron a temblar. Un par de ellas apartaron el rostro mientras otra, recién llegada hacía como un par de semanas, rompía a llorar, ante la risa tonta y desenfrenada del anciano.

Este, sacó a una de ellas. La tumbó en la mesa frente a las jaulas, y quitándole el vestido le realizó una ecografía: estaba embarazada.

-Muy bien. Estás embarazada de cuatro meses. Perfecto. Y este equipo es muy bueno, se ve el feto en perfectas condiciones. Aún no se sabe si es niño o niña, pero es interesante. A partir de ahora ya no comerás una vez, comerás dos, así que dale las gracias al feto.

La volvió a dejar en la jaula. Las jóvenes estaban tan débiles que apenas tenían fuerzas para quejarse. Se dejaron hacer en silencio, excepto la novata, que no solo se resistió, también gritó y golpeó, hasta que el anciano le enseñó la navaja y la colocó cerca de su cuello. Entonces cedió al análisis de sangre, más el miedo dio paso a una profunda alegría que guardó solo para sí: no estaba embarazada.

-Haz de quedar embarazada en los próximos tres meses o irás con las demás, no voy a estar siempre pendiente de ti, y alimentarte me cuesta dinero.

La joven no entendía a que se refería, aunque se regocijaba en no tener un hijo en aquel lugar infectado de ratas y cucarachas, donde no se sabía cuando era de día ni cuando de noche. Un lugar donde la sangre, el sudor, la orina y la vergüenza era lo único que se olía.

En la Biblioteca, Carla se maldecía por tener unos padres como los que tenía. No habían denunciado la desaparición y hacia ya dos años. Para completar, su preocupación aumentó al averiguar Julio que había un total de 20 chicas de entre 16 y 18 años faltando de sus hogares, sin pistas por parte de la policía y en distintas ciudades.

-Te ayudaré con los datos, descarga tu la mitad, yo la otra mitad.

Una vez las tuvieron comenzaron a comparar. El parecido entre las chicas era impresionante.

Se dirigieron a la Comisaria, pero en cuanto comenzó a hablar la cosa cambió:

-Mis padres no han denunciado la desaparición, pero hay más chicas, casi idénticas a mi hermana, que tampoco han sido encontradas y quiero…

-Tengo cosas más importantes que hacer, no puedo escuchar las fantasías de unos jóvenes con demasiado tiempo libre.

No quiso escuchar más y les enseñó la puerta. Julio no podía creerlo. Carla, destrozada, salió a toda velocidad, sentándose en el escalón de la Comisaría, necesitaba tranquilizarse… pero… ¿qué quería la policía? ¿Acaso una muerte antes de investigar un secuestro? ¿por qué sus padres no denunciaron la desaparición?

Rompió a llorar desconsolada, intentando hacer el menor ruido posible y recordando el día en el que la hermana y ella, compartieron una tarta. Nina cumplía los 12 años y ella solo tenía 11.

permaneció casi un año guardando el dinero de las golosinas para hacerle un regalo a su hermana. Cando llegó el día, le regaló un reloj de pulsera color rosa que Nina nunca se quitaba. No lo grabó, pero le escribió unas palabras en un trozo de cartulina y la guardó dentro de la cajita dorada.

-Carla…-su hermana no podía hablar, la abrazó y lloró emocionada. Incluso le ofreció el primer trozo de pastel, aunque llevaba casi cinco años sin celebrar su cumpleaños debido a algo que ninguna de las dos comprendía.

-Pero tu eres quien cumple…

-Y tu, quien me ha regalado lo que realmente me gusta. Es precioso… come -le entregó el platillo blanco de plástico, con un trozo de tarta de chocolate.

Siguió llorando. Julio, al verla así, se agachó frente a ella, le apartó el cabello del rostro y sonrió.

-La encontraremos. A ella y a los demás. Toma -le entregó un pañuelo de papel- vamos a otro lugar.

Se dirigieron al parque, donde permanecieron en silencio con la lista en la mano. Carla la observaba ¿cómo hacer que una persona hable de otra sin haber denunciado la desaparición? ¿qué tendría que decir?

El miedo se apoderó de ella. ¿Y si no la encontraba?

-Julio, mi hermana era una persona buena, cariñosa, humilde. Nos prometimos cuando cumplí 10 años que siempre estaríamos juntas, que nos protegeríamos. Yo he roto mi promesa ¿cómo estará? ¿dónde? Julio, necesito a mi hermana.

-Estamos juntos en esto, no lo olvides.

El muchacho se mordió los labios queriendo besadla, decirle lo que para él significaba. Cuanto la amaba y deseaba. Aquello le dolía más por el hecho de tenerla tan cerca sin poder tocarla.

-Gracias por estar aquí conmigo Julio.

-No me lo agradezcas hasta que no la hayamos encontrado, y tenemos que hacerlo nosotros. No entiendo como el policía nos despidió de esa manera, me resulta muy extraño. Todas las chicas se parecen, deberían de estar buscando, pero no, permanecen tras sus mesas.

-¿Por dónde empezamos?

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  1. Cristy Nieto dice:

    No quede con mas dudas!!! Bueno a esperar el próximo…. Este me encanto.

  2. gracias Cristy, cualquier cosa, dilo. Ya sabes que el próximo también lo tienes dedicado para tí, gracias por comentar

  3. Rosa Jara dice:

    me encanto el capitulo se ve muy interesante esperando por mas

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