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Este capítulo está dedicado a todos mis seguidores. Gracias.

Capítulo 7

Una vez descansados, partieron directos hacia el pueblo una vez más. Carla no le había contado nada a Julio y menos aún a Clara. Estaba segura de que el hombre del paraguas tenía algo que ver aunque desconocía como hacerlo entender a Julio, para el solo era un pobre hombre que había perdido a su esposa y a su hija en un día de lluvia.

-¿Por qué venimos aquí? -Preguntó Clara toda curiosa- ¿tienes alguna idea o pista que nadie más conoce?

-De eso no te quepa la menor duda, es muy intuitiva, aunque algo solitaria. Si tiene una sospecha no habla hasta que no lo confirma del todo. Si volvemos, algo me dice que es por mi culpa.

-No te culpes, nadie se ha dado cuenta, ¿cómo voy a culparte solo a ti? No es justo, te loa seguro. Pero vamos de inmediato, no quiero que le vuelva a pasar a nadie más. Si podemos ayudar alguna chica, será magnífico, pues entonces podremos encontrar a Nina. -Carla sonrió encantada. Estaba segura de que todo tomaría el cauce correcto y podría cerrar ese triste capítulo en cuestión de minutos.

En el pueblo, la lluvia había dejado paso a una agradable mañana de sol, sin viento y palomas revoloteando por los edificios más antiguos, como la Biblioteca donde él no estaba, solos alía cuando llovía.

-¿Tu vecino donde vive? -Carla dejó ver ya donde se dirigían, lo que llamó la atención de Julio aunque mantuvo el silencio respecto a eso, y se limitó a responder a la pregunta.

-Al lado de mi casa, si te refieres al anciano, vive en la puerta de al lado, en la que no tiene buzón. ¿Por qué no quieres decir lo que piensas?

-Porque no tiene sentido. Cuando sepa algo te lo diré, ahora solo puedo decirte que nada es lo que parece. Confía en mí, como yo confío en ti.

-Confío en ti Carla, si no lo hiciera no estaría aquí contigo.

Clara no sabía si salir o permanecer en el coche, solo esperaba que su hermana estuviera bien. Pero aquella joven era la única que parecía dispuesta a llegar hasta el final por las desaparecidas. A nadie había encontrado que la buscara…. Bueno, si, a un matrimonio.

Buscaban a su hija, una chiquilla de poco más de 20 años llamada Alicia. Llegaron a su casa donde buscaban información, pero únicamente consiguieron lo que ya sabía, y su madre los echó de casa sin contemplaciones. Decidieron entonces, su hermano y ella ayudar a esos padres que buscaban a su hija. Ellos también habían perdido a su hermana. Se unieron pero en un momento se separaron y cuando volvieron a encontrarlos, el matrimonio yacía muerto en la vivienda. Regresaron a su pueblo y esperaron una solución, pero si hermano no superó lo que vieron y rendido, se marchó.

Hacía ya varios meses que no le veía, pero no estaba dispuesta a rendirse. El dueño de la gasolinera recuperó a su hija ya muerta. Se había suicidado con una sobredosis de heroína. No prestó atención suficiente a su hija y la perdió. Supuso que acoger a Clarar y darle un trabajo era lo mínimo que podía hacer por una joven dispuesta a todo por su hermana.

Por ello Clara seguía a Carla y a Julio. Todos perseguían lo mismo, y, aunque desconocían las intenciones de todos, una oportunidad era una oportunidad.

En la casa del anciano no había nadie, por lo que Julio utilizó una horquilla de Clara para forzar la puerta. Nada más entrar, se percató de que algo había sucedido: el polvo se había acumulado, los muebles estaban fuera de su sitio y los cajones se encontraban abiertos, con el contenido en el suelo y se escuchaba un llanto inconsolable de bebé.

-¿Quién llora? -Carla registró todas las estancias hasta localizar el sótano. El interruptor estaba al lado de la puerta, por lo que le dio, descubriendo que la escalera era de mármol, y el sótano, una habitación con tres cunas y todo lo necesario para el cuidado de bebés, aunque solo una cuna estaba ocupada.

Se acercó. Era una niña. Tendría unos tres meses. En la cabecera de la cuna había un sobre que Carla se apresuró a abrir.

Nombre: Alice.

Fecha de nacimiento: 02/05/2013

Peso al nacer: 3,150kgrs.

Medida al nacer: 50 cm

Nombre de la madre: Estefanía J. C.

Estado: no vendida

Las lágrimas cayeron por las mejillas de Carla. Desconocía que sentir a pensar, solo sentía un enorme dolor en su interior. Se guardó la nota y el sobre en el pantalón y tomó al bebé en sus brazos. El cabello rubio de la pequeña y sus vivos y brillantes ojos azules la encandilaron.

-¿Quién es? -Preguntó Julio colocando al bebé el chupete.

-Mi sobrina. Es mi sobrina. -Dio un beso a la pequeña que, ya con el chupete y la suave mecida de Carla, sonreía.

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