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Este capítulo está dedicado a todos los seguidores de mis blognovelas y a los participantes del concurso del blog. Concurso San Valentin

Capítulo 9

Clara, tumbada en la cama, observaba la ventana. Su hermana era menor que ella, se llamaba Visitación. Tenía solo 16 años cuando despareció, y un único sueño: ser maestra rural. Había crecido con esa idea desde que empezaron a visitar a su abuela al pueblo y tenían que volver a la cuidad todos los setiembres porque allí no había escuelas.

La anciana no tenía familia en el pueblo, pasaba los meses de escuela en total soledad enviando a su hijo los productos de su huerta y de la granja con el vecino al cual pagaba con leche para sus hijos.

Falleció en el mes de diciembre totalmente sola. Encontraron su cuerpo a los cuatros días. No dejó testamento y su padre al ser hijo único, vendió al casa del pueblo. Visitación llevó muy mal no visitar mas aquel hermosos lugar, casi tanto como no ver más a su abuela. Y cuando cumplió 16 años, salió de casa para ir al Instituto, y nunca regresó.

Su madre aseguró que se había ido con un chico. Su padre, que regresó al pueblo.

-Nunca llevó bien no volver a casa de la abuela, es muy sensible, así no se puede vivir.

Con aquella palabras que dijo el padre, se acabaron las preocupaciones por la joven, aunque ella sabía que aquello era imposible, pues no solo se había ido sin ropa y sin dinero, también dejó atrás los estudios, lo que para ella era mas importante, solía decir muchas veces lo que en el Diario escribía todos los días antes de irse a dormir:

Estoy muy ilusionada con obtener el título de magisterio, así puedo ir al pueblo,d ar clases a los niños y los ancianos no se encontrarán solos.

Por eso no se marchó sola. No, jamás lo haría. Nunca. Visitación era dulce, cariñosa y hermosa sin ser excesivamente presumida, ella nunca dejó atrás un sueño, hasta que no lo cumplía, no paraba. Y luego, sin presumir antes los demás de su logro, continuaba adelante con un sueño mas. Ella nunca se quedaba, siempre avanzaba. No, ella no se había ido, ella no.

Pero estaba Carla, con el mismo deseo… ya era otro. Su prioridad era ese bebé. Alice. Estaba sin madre, ¿dónde estaba? ¿Estaría con su hermana? Aquello era peligros, y lo sabía bien, vio las consecuencias, seguro que se echaba atrás para proteger el bebé. Y estaba Julio. Las miradas que lanzaba a Carla en las que parecía desnudarla con la mirada decía todo.

Mientras, en la otra habitación, Carla alimentaba a su sobrina ante la atenta mirada de Julio que al imaginaba con su propio bebé. ¿Cómo sería? Imaginaba una hermosa niña de oscuros cabellos y dulce rostro. Imaginaba que tenía los ojos oscuros como Carla. La llamaría Jazmine, como una princesa Disney. Pero antes necesitaban saber que estaba ocurriendo. Cuando llegaron a la vivienda no había nadie, y en el peluche un GPS le sindicaba que alguien sucedía, tenían controlado al bebé y era posible que no volvieran a estar a salvo nunca, si no localizaban lo que sucedía.

Debían conseguir averiguar quien estaba allí, quien les vigilaba… pero no podían arriesgarse demasiado, tenían a la pequeña a su cargo, no les era posible dejarla en ningún lado ¿cómo podían estar seguros de que nadie la perjudicaría?

-Tengo miedo Julio. ¿Y si nos estamos arriesgando demasiado? No le voy a hacer ningún favor a Nina si matan a su hija. Es tan pequeña e indefensa… ¿Cómo han podido dejarla ahí sin nadie a su lado dándole cariño en una cuna?

-Carla, créeme, sabes lo que haces, estoy seguro, tu obedece a tu corazón y anda pasará. Yo estoy aquí para ayudarte, no te preocupes por nada, solo obedece a tu propio corazón.

Carla le observó perpleja. Aquellas palabras fueron pronunciadas con una seguridad impropia en Julio. El la seguía sin quejarse aunque nunca mostró tal decisión, excepto cuando le robó el primer beso.

-¿Qué hacemos entonces? -Carla le observó esperando una respuesta, con la pequeña no podía penar bien, temía por ella.

-Voy a preparar las cosas y con la salida del sol nos vamos. Volveremos a venir, pero donde quiero ir no puede venir nadie más. Te llevaré a ti porque se que no hablarás, pero desconozco si Clara lo haría.

-De acuerdo, tu decides. Comprendo lo que me dices.

Carla, dejó dormida a Alice y su tumbó en la cama mientras Julio preparaba las cosas para el viaje. Calculaba un día entre la ida y la vuelta, aunque metió los pañales, el biberón vacío y la lata de leche en polvo en el bolso de la pequeña. No quería despertar a la joven que, dormida, aún parecía mas joven de lo que en realidad era.

Al llegar el día, salieron en silencio con la pequeña dormida. Carla no quiso preguntar a Julio que había metido ene l bolso, supuso que, con llevar los pañales y la crema la pequeña estaría bien.

-¿Me puedes decir donde vamos?

-A casa de mi hermano, el podrá decirnos todo sobre ese GPS.

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  1. rosa jara dice:

    oh oh esto cada vez esta haciendose mas grande y mas gente se esta involucrando de una u otra manera espero el hermano les de alguna respuesta que los ayude a tomar un camino fijo y consiso buen capitulo un beso

    • gracias Rosa, ¿sabes? yo también espero eso, con la pequeña no tienen tanta libertad como antes, y dejarla en algún lugar no es seguro, gracias por tu comentario y un besazo muy fuerte

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